Archivo mensual 30 abril, 2020

¡Feliz Día del Trabajador!

30 de Abril de 2020


Un cariñoso saludo a todos, que tengan un buen día de descanso y de gratitud por el don del trabajo. Les regalo una oración para que den gracias a Dios por la posibilidad de contribuir por el trabajo a la construcción de un mundo más justo y fraterno.

ORACIÓN DEL TRABAJO

Te doy gracias, Señor, porque puedo trabajar.

Bendice mis labores y las de mis compañeros.

Danos la gracia de conocerte a través del trabajo de todos los días.

Ayúdanos a ser servidores incansables de los demás.

Ayúdanos a hacer de nuestro trabajo una oración.

Ayúdanos a descubrir en el trabajo una posibilidad de construir un mundo mejor.

Maestro, como el único que puede saciar nuestra sed de justicia,

Concédenos la gracia de liberarnos de toda vanidad y de ser humildes.

Te doy gracias, Señor, porque puedo trabajar. Amén

 

Plataforma Educativa Puntaje Nacional

Estimados alumnos y alumnas:

Informamos a ustedes que ya se encuentran activadas las cuentas de los estudiantes de I° a IV° Medio de la Plataforma Educativa Puntaje Nacional. El colegio tiene contratado el servicio de esta herramienta para potenciar, a través de ejercicios, la preparación de la PSU, además de contener apoyo en todas las asignatura y niveles de Enseñanza Media con recursos educativos como ensayos ilimitados, videos, pruebas, planes de estudio, guías de contenidos y clases en vivo. Por esto los invitamos a utilizarla y obtener su máximo provecho.

 Para utilizarla deben ingresar al navegador google chrome a  puntajenacional.cl, indicando su Rut sin puntos ni guión, la clave de acceso es: los primeros cuatros dígitos de su Rut.

Yo Soy el Pan de Vida (Juan 6,22-40)

28 de Abril de 2020


Esta semana, la Palabra de Dios nos centra en la revelación de Jesús como Pan de Vida, Jesús ha multiplicado el pan y ha dado de comer a 5000 hombres; después de esto Jesús se retira a un lugar solitario a orar;  la multitud va en busca de Jesús porque ve en Él alguien que puede resolver sus problemas materiales, comieron pan hasta saciarse. Jesús se da cuenta de esta búsqueda interesada y les expresa su decepción “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse”. ¡Cuántas veces nuestra búsqueda de Jesús es interesada y egoísta!, se le busca para beneficio personal, se le busca en la aflicción, se le busca cuando vemos que la vida está en peligro, se le busca para conseguir algún favor, pero no siempre esta búsqueda da paso a una confesión de fe en la persona de Jesús; no se le busca porque se crea verdaderamente en Él. De ahí que Jesús invite a la gente a que “trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del Hombre, porque es Él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”

Buscar a Jesús  es el camino que todo creyente debe recorrer a lo largo de su vida de fe, en esta búsqueda el creyente debe llegar a una  adhesión de fe a la Persona de Jesús. Reconocerle a Él como el Enviado del Padre, aquel que él marcó con su sello.

Jesús se revela a sí mismo como el Pan Vivo bajado del cielo. Él ha sido enviado por el Padre para dar ese alimento que perdura y que da vida eterna. Su misión es ser alimento para todo aquel que crea en él y que lo acepte como el único  camino que conduce a la vida en plenitud.

En cada Eucaristía Cristo se nos ofrece como Pan Vivo, bajado del cielo. Solo necesitamos tener hambre de ese pan para que Jesús nos alimente y colme nuestra  vida de su presencia Viva y Resucitada.

Levantemos un Techo con Cariño

La comunidad del Colegio Integrado San Pío X invita a un momento de unión y generosidad colectiva frente a la catástrofe acontecida a la Familia Morales Gómez del 7mo B de nuestro establecimiento.

La campaña solidaria de aportes de dinero comenzará el lunes 27 de Abril y finalizará el 11 de Mayo. Todo aporte es fundamental para la reconstrucción del hogar de esta familia que fue consumido por el fuego.

No nos salvamos solos

26 de Abril de 2020


Mensaje conclusivo de la 120ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile

Fecha: Viernes 24 de Abril de 2020
Referencia: 59 / 2020
Pais: Chile
Ciudad: Santiago
Autor: Los obispos y administradores de la Conferencia Episcopal de Chile

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente,
y al prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27)


Al término de la 120ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile, que hemos realizado estos días en forma remota, queremos compartir una reflexión sobre el momento que vivimos.

1. Corresponsables en la prevención y superación de la pandemia. La pandemia del coronavirus “Covid-19” nos ha obligado a cambiar nuestros hábitos y formas de vida. Porque no se puede aminorar su gravedad, seguimos animando a los católicos y a todos los ciudadanos a actuar con responsabilidad, siguiendo estrictamente las indicaciones de la autoridad sanitaria en cada lugar y momento, cuidándonos unos a otros, y muy especialmente a los más vulnerables.

2. Una Iglesia próxima al dolor. La cercanía de la enfermedad, el dolor y la muerte, nos ha llevado a preguntarnos por el sentido de la vida y las posibilidades de convivencia entre los seres humanos, especialmente frente al sufrimiento de los más necesitados. Hoy el Señor nos urge a ser cercanos y atentos a los más pobres y desprotegidos ante la pandemia: personas sin techo o sin hogar, adultos mayores, inmigrantes, grupos familiares que viven en hacinamiento, sin agua y sin condiciones de salubridad ni conectividad. Junto al dolor de quienes han perdido a familiares o los ven sufrir, nos conmueven también los episodios de violencia al interior de la familia, el miedo y los problemas de salud mental a causa de esta crisis.

3. Ante el complejo escenario social, unir esfuerzos. Junto a la incertidumbre sobre el año escolar, la quiebra de emprendimientos o el fracaso de proyectos, vemos con especial preocupación que muchas personas y familias perderán sus fuentes laborales y que ello implica angustia y falta de recursos para la subsistencia familiar. Este drama nos interpela a promover una solidaridad activa y a trabajar en un pacto social para aminorar el impacto de la cesantía y sus consecuencias. Este empeño requiere el esfuerzo de todos, sin excepción.

4. Una voz de esperanza. Queremos que nadie se sienta solo en este tiempo, que a nadie le falte una voz esperanzadora. Para eso unimos desde la Iglesia nuestros esfuerzos para ofrecer una red de acompañamiento, escucha y solidaridad, porque la distancia física es un estímulo a la cercanía espiritual y fraterna.

5. Opción por los más necesitados. Hemos puesto a disposición de las autoridades recintos, instalaciones y todo lo que ayude a enfrentar esta grave crisis. Toda la pastoral social e instituciones de la Iglesia, a nivel nacional y en cada diócesis, están trabajando en proyectos que nos permitan una efectiva asistencia a los mas afectados por esta situación. Apreciamos todas las políticas públicas que van en ayuda de los más necesitados, tanto las ya anunciadas como otras que puedan estudiarse a futuro. Invitamos a vivir una solidaridad que nos comprometa y que exprese fuertemente nuestro deber de fraternidad, que brota del Evangelio.

6. Los ejemplos de solidaridad y de caridad nos iluminan. El papa Francisco nos ha dicho: “Espero que encontremos los anticuerpos necesarios de justicia, caridad y solidaridad”. Con infinito agradecimiento, reconocemos el generoso compromiso de autoridades políticas, del personal sanitario, auxiliares, agentes de seguridad y de las Fuerzas Armadas y de Orden, empresarios, trabajadores y voluntarios de distintos ámbitos que, con su esfuerzo, han permitido la atención de los enfermos y la ayuda a toda la población.

7. Nuestra liturgia y oración en este tiempo. Para prevenir posibles contagios de Covid-19 en aglomeraciones, hemos tomado la difícil decisión de reducir drásticamente nuestras actividades pastorales y celebraciones litúrgicas. Somos conscientes de que muchas personas desearían volver a participar presencialmente en la vida sacramental, pero en las actuales circunstancias ello no resulta siempre posible. Es una medida excepcional y temporal, que esperamos revertir progresivamente cuando las condiciones lo permitan. Seguiremos utilizando de manera creativa la televisión, radio y plataformas digitales a fin de que la Palabra de Dios y las celebraciones litúrgicas lleguen a los hogares de los fieles. Agradecemos el esfuerzo que han realizado los ministros ordenados y el personal consagrado en este sentido. Junto al papa Francisco, invitamos a orar por todos los que sufren las consecuencias de esta pandemia, sus cercanos y por el abnegado personal sanitario.

8. Ante el drama humano, construyamos puentes. Porque la dignidad de la persona humana debe ser el centro de toda política pública, el país espera de todos los actores y autoridades una actitud dialogante, no confrontacional. No es solo una estrategia; es un imperativo ético mirar más al bien común que a las causas o proyectos particulares. No basta el aplanamiento de una curva o el cumplimiento de una meta económica para superar esta crisis. El trasfondo, antes que sanitario o económico, es el drama humano ante nuestros ojos. En Chile y en la Iglesia hay todavía muchos asuntos pendientes que no pueden ser olvidados. Las mesas de diálogo social que hoy se han abierto por la pandemia son un camino para retomar la búsqueda de un Chile más justo, solidario y dialogante.

9. Trabajemos por la fraternidad. Es tiempo de valorar la vida de los otros, de conocer a “los santos de la puerta del lado” como enseña el papa Francisco, de vivir austeramente, de revisar el modo en que nos relacionamos como pueblo y con la Creación. Cuidarnos significa, ante todo, reconocernos como hermanos y tratarnos con respeto. Recientemente hemos celebrado la Semana Santa, en donde la resurrección de Cristo triunfa sobre la muerte, iluminando con toda su fuerza nuestra vida. Podremos recuperarnos del Covid-19, pero Chile solo estará sano cuando podamos, superando el odio, la indiferencia y violencia, reconstruir las relaciones fraternales en solidaridad y justicia, a las que Jesucristo nos invita.

Confiados en la intercesión de Nuestra Señora del Carmen, nuestra Madre, “salud de los enfermos” y “consuelo de los afligidos”, nuestra esperanza se nutre de la certeza del Dios-con-nosotros que siempre vence el mal.

LOS OBISPOS Y ADMINISTRADORES
DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE