Reflexiones

¡VERDADERAMENTE TÚ ERES EL HIJO DE DIOS!   (Mt 14, 22-33)

         (Domingo XIX del tiempo común)

El día Domingo es el día consagrado al Señor , como hijos que buscan a su Padre nos reunimos en torno al altar de la palabra para escucharlo a él , pidamos la gracia de reconocer su llamado en nuestras vidas para esta nueva semana que iniciamos siempre en su nombre.

Recordamos que el Domingo pasado , Jesús aparece en el relato con una gran cantidad de gente que acude a su encuentro , cada uno con sus propias necesidades , él tiene “compasión “ de ellos , los sana y les da alimento sólo con 2 panes y 5 peces.

Hoy continúa el relato de Mateo, Jesús “obligó” a sus discípulos a subir a la barca para llegar antes que él a la otra orilla, él despide a las personas, un gesto de amabilidad y delicadeza de Jesús, siempre será bueno preguntarnos por qué el evangelista resalta estos signos, que para nosotros son tan importantes, cuando nos tratan con delicadeza y se dan el tiempo para despedirse con cariño, siempre algo que aprender y pensar si lo hacemos cuando llegamos o nos retiramos de un lugar.

Jesús , “sube al cerro para orar a solas”  , hay que destacar que antes de la multiplicación de los panes , también él se fue orar a solas y es allí donde la gente lo siguió , ahora de la misma manera después de tener compasión de la muchedumbre y despedir a la gente vuelve a estar solo con su Padre , este aspecto reafirma la necesidad de Jesús y de un llamado para todos nosotros , especialmente en este tiempo de pandemia e inseguridad , estar con Dios , hoy como en muchos lugares nuestros templos se encuentran cerrados , nuestra casa es el mejor espacio para encontrarnos con el Padre- Dios, invitarlos a mantener en nuestros hogares un altar, pequeño –grande en el cuál podamos saber , todos los integrantes de la familia , que es el espacio para estar en su presencia , y cuando el cansancio-agobio del día se haga presente , podamos acudir con sencillez y humildad a ese espacio para descansar en el Señor.

El texto centra su mirada en la barca que ya se encuentra muy distante del lugar en donde la despidió Jesús, el viento hace que las olas la  golpeen muy fuerte, siempre con el temor que la situación pueda empeorar, en ese contexto de miedo y de incertidumbre  el  mismo Jesús, dice el texto, se acerca a ellos caminando por sobre las aguas, todos los de la barca tienen miedo, no lo reconocen, las primeras palabras que nacen “es un fantasma” y todos se ponen a gritar. Este relato es un símbolo que nos ayuda en el mensaje del evangelio , recordamos Jesús ha resucitado , la comunidad de la iglesia  en el evangelio de mateo, se ve reflejada en esta barca que va sola en el mar enfrentándose a todas las complicaciones de la vida , creer en la resurrección no  nos aleja de los problemas que la vida nos hace enfrentar , en esa situación de aflicción es  en dónde el               resucitado se manifiesta, se acerca a la barca caminando , y como ocurre en muchas ocasiones de nuestra propia vida  nos cuesta reconocerlo, el miedo siempre nos pone una venda que no nos permite mirar de mejor manera los acontecimientos , los discípulos también no pudieron reconocerlo en un primer momento, Jesús caminando hacia ellos , acercándose les dice “ Ánimo, no teman, que soy yo”, que hermosas palabras , especialmente para este tiempo en que nos encontramos , invitarlos en este momento de la reflexión a pensar que cada una de estas palabras están dirigidas a nosotros , un llamado a mantenernos firmes en este tiempo , a pensar que la comunidad hoy transita en mares complicados ,difíciles muchas veces de entender , es por esto que las palabras de Jesús son una manera de confirmar nuestra esperanza sólo en él que tiene palabras de vida eterna.

Otra situación que el evangelio desea destacar es la actitud , de uno de los discípulos , el mismo Pedro que le pide a Jesús poder caminar sobre las aguas de la misma manera como él lo está haciendo ,Pedro se debate entre dos situaciones en su interior , confianza en Jesús y el miedo de lo que podría suceder por esta acción, Pedro comienza a caminar hacia el Señor mantenía una dirección clara, pero en un momento al dirigir la mirada a otro lugar ,aparece el miedo y comienza a hundirse y es ahí en donde pide auxilio ,” ¡ Señor Sálvame!” y al instante el Señor le tiende su mano para salvarlo. Esta imagen es el reflejo de muchas acciones que toca experimentar en nuestras vidas, en cuantas ocasiones debemos arriesgarnos sólo poniendo la confianza en el Señor, reconociendo nuestras limitaciones, miedos, y en muchas de ellas hemos dudado, poniendo la mirada en todas las cosas que están en contra, los problemas, las dificultades no nos permiten mirar al Señor y en esos momentos es cuando el Señor nos “Tiende la Mano” para salvarnos.

Termina este hermoso texto con la confesión de Fe, al subir a la barca, cesó la tormenta y llega la paz, los discípulos postrándose  delante del Señor, elevan una oración diciendo “Verdaderamente tú eres el hijo de Dios”.

Pidamos igual que los discípulos, reconocer  la presencia del Señor en todos los acontecimientos de nuestra vida, cuidémonos y cuidemos a nuestros hermanos.

Con esperanza

P. Cristian Avendaño Becerra

Capellán Colegio Integrado de Talca

  


Novena del Carmen