Reflexiones

«El Tiempo se ha Cumplido, El Reino de Dios está Cerca…» (Mc 1, 14-20)

 III Domingo del Tiempo Ordinario

        

El Evangelio de este domingo acentúa claramente dos aspectos centrales para nuestra vida cristiana; llamado a la conversión y a la misión que comienza desde la persona de Jesús.

El texto  nos relata que una vez que Juan bautista había sido tomado preso, Jesús va a Galilea y allí comienza a “Proclamar la Buena Noticia”, en muchas ocasiones nos vemos enfrentados a defender nuestra Fe, personas que nos cuestionan acerca del contenido de ella, del significado de ser cristiano y el modo de vivir del discípulo del Señor, esta parte del evangelio nos da respuesta a estas interrogantes y nos relata en que consiste esta buena noticia “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Renuncien a su mal camino y crean en la buena noticia”, éstos versículos nos indican que el tiempo cumplido hace referencia al mismo Señor Jesús, que inaugura un tiempo distinto al anterior, que el sentido de la vida tiene una nueva dimensión, que ya no debemos esperar a otro, las promesas del antiguo testamento se han hecho realidad en la persona de Jesús, un tiempo que se caracteriza por la misericordia de Dios a su pueblo.

El Reino de Dios es la persona de Jesucristo que desea llegar a todos los rincones de la tierra para entregarnos un mensaje de salvación y no de condenación, Jesús nos dice que este reino se hace presente en la medida que estemos atentos a las necesidades de nuestros hermanos que hoy sufren y se sienten postergados de una sociedad que avanza dejando a muchos al borde del camino.

Para acoger de buena manera el Reino de Dios hay un llamado a la conversión, es decir, cambiar nuestro estilo de vida, nuestros pensamientos y principalmente nuestras actitudes, hoy lamentablemente nos vamos dando cuenta que nos falta mucho por avanzar, esta pandemia nos ha revelado lo mejor y peor de las personas, muchos que día a día trabajan para que nuestros hermanos no mueran en los hospitales, arriesgando su vida por el bien del otro, mientras que otros no toman conciencia del peligro que significa tomar decisiones que ponen en riesgo sus vidas y la de los demás.

El Evangelio también acentúa el llamado de Jesús a los primeros cuatro discípulos, él paseaba por la orilla del mar de Galilea y en esos momentos “Vio a dos de ellos  Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes en el mar…”, luego ve a “Santiago y su hermano Juan”,   dos elementos a destacar, por una parte resaltar la idea que Jesús los vio, me parece que así como Jesús los miró primero, también lo ha hecho con nosotros, Jesús pone su mirada en nosotros reconociéndonos como hijos queridos por el Padre-Dios. Por otra parte cada uno de los discípulos estaban trabajando en sus tareas, llama a personas que tenían una misión en la vida, los llama desde su propia realidad, con su historia de bien y mal, Dios los llama porque él quiso hacerlo de esa manera.

Jesús invita a seguirlo “Síganme y yo los haré pescadores de hombres” y les propone una misión, ya no serán pescadores, sino pescadores de hombres, la vida de ellos cambia de rumbo, participaran en la misión de Jesús, ya no volverán a ser los mismo, ser discípulos de Jesús los hará ser hombres que siguen las huellas del maestro.

La invitación de Jesús a estos cuatro discípulos es un reflejo de la invitación que nos hace a nosotros, somos llamados por Dios para ser partícipes de su misión, no olvidemos que Dios nos llama a esta vida para una misión de salvación de nuestros hermanos. Sigamos rezando unos por otros, cuidándonos para cuidar a nuestros hermanos.

Con esperanza

P. Cristian Avendaño Becerra

Capellán Colegio Integrado de Talca

  


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