Durante esta jornada, nos reunimos en el Obispado de Talca para celebrar juntos la Santa Misa por la Vocación Docente, una hermosa instancia convocada por la Vicaría para la Educación.
La invitación reunió a profesoras y profesores de diversos colegios y escuelas, quienes, con alegría y espíritu fraterno, compartimos la Eucaristía para agradecer a Dios por el don de educar y renovar nuestro compromiso con esta hermosa misión.
En comunidad, recordamos que nuestra vocación nos llama a ser sal y luz del mundo (Mt 5, 13-16), llevando esperanza, iluminando caminos y transformando vidas a través de la educación.
Que el Señor siga fortaleciendo nuestra vocación y nos ayude a educar siempre con amor, fe y esperanza.
¡Gracias a cada docente por hacer de la educación una verdadera misión de vida!






