Recibirá la recompensa que corresponde a un justo

Recibirá la recompensa que corresponde a un justo

28 de Junio de 2020


El evangelio de este domingo nuevamente nos sitúa en un contexto misionero, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos con la palabra e indica cuales son las actitudes que todo buen discípulo debe tener claro para cumplir con la misión encomendada.

Su primera referencia habla acerca de la situación familiar, recordamos que en el tiempo de Jesús y de los primeros cristianos  la obediencia del hijo al Padre y de la hija a la Madre era la base de la organización familiar, sabemos que para nosotros la familia es el núcleo central de la sociedad , en ella aprendemos a perdonar y perdonarnos , crecemos juntos a los demás reconociendo nuestras virtudes y fragilidades , por ello nos llama la atención las palabras de Jesús y su exigencia de amarlo más a él que a los integrantes de nuestras familias. 

Lo primero que resaltamos en el texto es este triple estribillo “no es digno de mí”, ciertamente todos buscamos ser dignos delante del Señor , que nuestra vida y nuestras acciones realizadas en ellas nos puedan llevar a ser partícipes de la resurrección y así gozar del reino definitivo de Dios , ahora bien, el texto pide a  todo el que quiere seguir al Señor, amar más a Dios que a los integrantes de nuestra familias; Padre-madre-hijos e hijas, en una primera meditación de la palabra, nos parece muy fuerte experimentar este desarraigo, pero lo que nos pide el Señor es amar a nuestra familia con el mismo amor que él nos tiene, ya no es un amor de compromiso o frágil que a veces se deteriora por cualquier situación pequeña, que hace estar distanciados de los hermanos o a los padres con sus hijos por muchos años , el amor que se nos pide que vivamos es un amor que no pone límites ,es un amor de gratuidad en donde amo al otro por ser mi hermano de la misma manera como Dios me ama, sin condiciones ni méritos que debemos ganar para ser queridos.  

“No es digno de mi” quién no toma su cruz y me sigue, el texto hace referencia a dejar nuestras propias seguridades y seguir a Jesús, en muchas ocasiones nos vemos aferrados a tantas seguridades que nos hacen vivir un discipulado a medias , siempre midiendo nuestras acciones , siempre considerando todos los temas para comprometernos en algo , el Señor nos invita a tomar nuestra cruz y seguirlo poniendo sólo la confianza en él , sabiendo que cuando el Señor llama nunca nos deja abandonados , su promesa siempre se mantiene en pie , a pesar muchas veces de nuestras infidelidades.

El discípulo es el que se reconoce enviado por el Padre a entregar un mensaje que no le pertenece, y por tanto, debe hacerlo con fidelidad sin acomodarlo a su propio interés, sabiendo que el misionero va en nombre del Señor.

Jesús invita a cambiar nuestra escala de valores, no buscando las cosas pasajeras, las que se lleva el tiempo, nos propone acumular las riquezas en el cielo, que tienen que ver con los signos del Reino de Dios; fraternidad – solidaridad – caridad, la recompensa de todo discípulo del Señor en la tierra fruto de su fidelidad y amor al Padre será la vida eterna.

Con esperanza

P. Cristian Avendaño B

    Capellán Colegio Integrado Talca

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