Novena al Espíritu Santo Tercer Día

Novena al Espíritu Santo Tercer Día

24 de Mayo de 2020


¡Ven Aborado y Defensor!

“Si me aman, guardarán mis mandamientos, y Yo rogaré al Padre, que les dará otro Abogado, que estará con ustedes para siempre”

(Jn 14,15-16)

Consideración

Los apóstoles ya han experimentado las insidias del mundo; se sienten atemorizados ante un enfrentamiento inevitable; ellos no poseen las armas para encarar al enemigo: están desvalidos ante un mondo hostil y sin escrúpulos.

Después de la resurrección, la presencia de Jesús ha sido inestable: aparece y desaparece.

Esto los desconcierta. El Señor, sin embargo, quiere hacer surgir en ellos la esperanza y el anhelo.  Los deja sentir el desaliento y les da la promesa, porque el anhelo brota solo en aquellos corazones que han experimentado su propia miseria y han creído en la promesa. Solo entonces están aptos para recibir el don del Espíritu, porque la medida del anhelo es la medida de la gracia.  Sus corazones se han hecho receptivos para la acción de Dios.

Reflexión

¿No te has sentido, a veces, desvalido ante las incomprensiones y malos entendidos, incluso, ante aquellos que buscan tu mal? ¿No has sentido temor de enfrentarte con ambientes, personas y tareas que te exceden o te aplastan? La experiencia de tu miseria ¿no tiende a aplastarte en vez de alimentar en ti la esperanza y el anhelo del Espíritu?

Súplica

Padre misericordioso:

Haz que nuestro pobre anhelo se asemeje cada día más al de María y, así, escucha el ruego de Jesús: envío el Espíritu Santo como defensor. Que sea el abogado que permanezca con nosotros para siempre, librándonos de las insidias del demonio. Él nos protegerá de nuestros desconciertos y desvalimientos y nos hará fuertes frente a las acechanzas de nuestro enemigo y de sus instrumentos.

Te lo pedimos en nombre del mismo Jesús que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén

Sobre el autor

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